COLUMNISTAS > GUERRA FRÍA EN EL ATLÁNTICO SUR
El yacimiento petrolero Sea Lion enciende las alarmas bajo el Mar Argentino
El proyecto hidrocarburífero que Gran Bretaña quiere desarrollar sobre una de las áreas submarinas disputadas, a unos 220 km al norte de las Islas Malvinas, significa para el gobierno de ocupación un enorme salto económico, desde la expansión de la pesca. Para César Lerena, quien es experto en asuntos pesqueros en esa región específica y Presidente del Centro de Estudios para la Pesca Latinoamericana (CESPEL), Gran Bretaña debe suspender la exploración y explotación de los recursos. Porque es un problema que excede al petróleo: también están en juego temas de pesca, medio ambiente, economía y el control efectivo del Atlántico Sur.
06/09/2026
Por Seba Ramallo
Mientras la diplomacia reclama soberanía, los hechos sobre el terreno —y sobre el mar— pueden construir otra realidad. Ese es el punto que plantea César Lerena en su análisis sobre el último discurso presidencial de Javier Milei vinculado a Malvinas. Para el especialista, la referencia de Milei a los hidrocarburos es insuficiente si no está acompañada por medidas concretas frente a la explotación de los recursos argentinos sobre el yacimiento Sea Lion.
“¿Quién podría creer que Milei se ha transformado de repente en un patriota, cuando ayer mismo, manifestaba admiración por Margaret Thatcher? Entendía que los administradores británicos (ilegales) tienen derechos; aceptaba graciosamente que los isleños (implantados) decidieran sobre su futuro y su gobierno no efectuaba hasta fecha reclamo ni acción legal alguna sobre las múltiples violaciones por parte de los británicos de nuestro territorio insular y marítimo y la explotación de nuestros recursos”, detalló Lerena en un comunicado.
El especialista en asuntos marítimos destaca también una cuestión no menor sobre el (no) aprovechamiento de recursos: existe una falta clave de campañas para aumentar el consumo de pescado en la Argentina, dado que es el más bajo de Latinoamérica y de África, -con 4,8 Kg per cápita/año-. El objetivo encubierto, identifica Lerena, es desalentar al propio pueblo argentino a que tenga alguna preocupación por el mar y su riqueza.
Por eso, introducir más pescado en la mesa de todos los argentinos puede ser un pequeño acto de micro-resistencia cotidiana; un granito de aporte político que haga también al uso diario y a las buenas costumbres.
UN PROBLEMA EMPETROLADO
Las tareas de exploración en Sea Lion, el área de recursos petroleros submarinos en disputa, están vinculadas a la empresa israelí Navitas Petroleum y a la británica Rockhopper Exploration sobre un yacimiento que contiene unos 1.700 millones de barriles de petróleo. La dimensión del proyecto explica la preocupación. Si la explotación avanzara, no se trataría solamente de la extracción de petróleo; temas de infraestructura, inversiones, logística e ingresos de divisas constituyen también una fuente de financiamiento para el enclave usurpado por los británicos.
La pesca ya demostró cómo funciona esa lógica. César Lerena sostiene que desde 1976 se extrajeron alrededor de 12,5 millones de toneladas de recursos pesqueros, con una valuación estimada en 50 mil millones de dólares; a través de las licencias ilegales, otorgadas por la actual administración isleña. El petróleo podría llevar entonces esa apropiación a otra escala mayor.
SEA LION COMO PUNTA DEL ICEBERG
César Lerena también advierte sobre el impacto ambiental que una explotación petrolera sin ningún control argentino podría provocar sobre la pesca. Y señala un segundo frente: empresas petroleras extranjeras vinculadas directa o indirectamente con las Malvinas que realizan operaciones offshore en el Área Austral de la Zona Económica Exclusiva Argentina, deberían ser revisadas bajo la Ley 26.659, conocida como “Ley Pino Solanas”, sancionada por unanimidad el 16 de marzo de 2011 durante el primer mandato de Cristina Kirchner.
La norma establece que la exploración y explotación de hidrocarburos en la Plataforma Continental Argentina solo pueden realizarse bajo habilitación emitida por autoridad competente argentina. La legislación ya prevé inhabilitaciones de hasta 20 años y prisión de hasta 15 años.
Según lo que se supo desde el Gobierno Argentino tras lo anunciado por Milei esta semana, a ésto se suma la imposición de limitar el desarrollo e inversiones de empresas involucradas en otros proyectos vinculados al sector; que actualmente se encuentran en un importante desarrollo en áreas específicas como puede ser Vaca Muerta.
Lerena menciona además el vínculo de Harbour Energy —exsocia de Rockhopper— y cuestiona qué hará el Gobierno frente a empresas de países considerados aliados estratégicos. Agregando el criterio de la pesca al análisis, Lerena denuncia y destaca el caso de España con los buques que participan de la explotación pesquera en la región próxima a Malvinas.
EJERCER SOBERANÍA TAMBIÉN ES ADMINISTRAR
El Dr César Lerena cuestiona que el Gobierno mantenga intervenido el Puerto de Ushuaia, reduzca capacidades navales y no avance con una estrategia integral para el Atlántico Sur, el acceso a la Antártida y las rutas hacia los océanos Pacífico e Índico. También advierte sobre la creciente presencia de flotas extranjeras y la falta de acciones efectivas contra la pesca ilegal.
Es el mismo problema que aparece cada vez que se mira el mapa completo: Malvinas no está aislada en el medio del océano. Está conectada con una plataforma continental, recursos pesqueros, hidrocarburos, rutas marítimas y el acceso a la Antártida.
Por eso suspender la exploración y explotación británica en Sea Lion no debería ser leído solamente como una medida contra las empresas que allí operan. Es una forma de impedir que otro hecho económico consumado termine dándose de hecho por una ocupación que Argentina reclama como ilegítima.
LAS MALVINAS SON ARGENTINAS, AUNQUE MILEI RECIÉN SE ENTERE
La causa por las Islas Malvinas se defiende en todos los frentes posibles y también se defiende estableciendo reglas claras sobre quién puede explorar, quién puede extraer, quién puede pescar y quién administra el mar. Lo que no cierra son las contradicciones del propio presidente Milei, que en su llamado a la unidad de todos los argentinos encausados por el tema Malvinas pueda introducirnos un caballo de Troya encubierto pensando en su propia reelección para el año próximo.
Lerena reconoce evidente, que al Presidente Milei no lo ha movido reivindicar los derechos argentinos sobre Malvinas y las aguas correspondientes en lo que lleva de estos dos años y medio de gestión, sino que ha hecho todo lo contrario. Pareciera que su objetivo hubiera sido servir fielmente a las necesidades del Presidente Donald Trump de presionar al Reino Unido por su falta de apoyo en la guerra contra Irán y el control del petróleo en Estrecho de Ormuz, tal como declaró Trump a la prensa británica semanas atrás.
Por otra parte está claro que con sus declaraciones, Milei buscó lavar su imagen con los argentinos que de cara a las elecciones de 2027, lo ven como un antipatriota. La fórmula del razonamiento de Milei se acerca más a una “lógica Galtieri” como manotazo de ahogado cuando las papas quemaban para los peores días de su gobierno en declive. Cualquier semejanza con la realidad ¿es mera coincidencia?
Lo importante en este asunto es poder tomar medidas urgentes sobre lo que pueda ocurrir en Sea Lion de ahora en más. Gobierne quien gobierne, esa es la jugada que Argentina necesita dar y patear sobre el tablero; no es un detalle menor. Es donde nuestro país necesita marcar la cancha y en lo inmediato hacer la diferencia para evitar que los gringos, una vez más, se la sigan llevando de arriba.